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Giuseppe GiordanoArmador y patron de BONA FIDE
Giuseppe Giordano es un soñador que persigue sus ilusiones hasta convertirlas en realidad. Cuando te habla de su barco o te cuenta la emoción que sintió al entrar navegando por primera vez en la dársena del puerto de Mahón, y fue descubriendo primero la isla de La Mola, después la Isla del Lazareto, luego la Isla del Rey, hasta llegar al muelle del Club Marítimo, se le ilumina la mirada y te transmite la pasión con la que vive, seguramente, todos los momentos de su vida. Defensor del Panerai Classic Yacht Challenge 2006 en la clase de Barcos de Época, participa en esta edición de la "Vela Clásica Menorca - V Copa del Rey de Barcos de Época - Trofeo Panerai" consciente del alto nivel de los contrincantes con los que deben batirse. El prestigio que ha cosechado esta regata de Mahón en tan sólo cuatro ediciones ha sido una llamada no sólo para un gran número de barcos, si no también de gran calidad, por lo que vencer nuevamente será una campaña harto difícil.
Giordano es un enamorado de los barcos de madera, ya de niño construía maquetas, incluso ganó un premio con una de ellas. Esta afición siguió creciendo con él y así, con el tiempo, pasó de navegar con miniaturas a los dinghys, hasta llegar a “Cerida”, un precioso cutter bermudiano diseño de Laurent Giles de 1938, similar al Alba, con el que también sigue navegando. Hace algunos años, en el transcurso de una regata en la que participaba con Cerida en Palma de Mallorca, quedó fascinado por la belleza de las velas áuricas al contemplar a “Avel” navegando con todo el aparejo desplegado.
Movido por esta ilusión, en 1999 finalmente encontró el época de vela cangreja de sus sueños, era Bonafide, y empezó la aventura de su restauración. Cada año, Giordano y su tripulación siguen aprendiendo a navegar con Bonafide, un barco de navegación muy deportiva que después de un siglo mantiene toda su fuerza competitiva. Delicado, sumamente elástico pero a su vez frágil, se puede romper, por lo que hay que ser muy bueno en las maniobras y acertado en la toma de decisiones.
Bana Fide es muy difícil de navegar por lo que requiere gran pericia. El equipo termina muy cansado tras una regata y totalmente empapado pues el francobordo es muy bajo. De hecho el actual sistema de rating, pensado para compensar las diferencias entre los barcos que compiten en un mismo grupo, penaliza al equipo porque sólo tiene en cuenta las aptitudes del barco sin considerar la habilidad y esfuerzo de la tripulación. Bonafide es un reto sin fin, en cada regata muestra algo nuevo.
Pensaban que no aguantaba vientos superiores a los 12 nudos y recientemente han descubierto que responde muy bien con vientos más fuertes. El secreto está en no forzarlo, si no desarrollar su elasticidad hasta fundirse por osmosis barco y tripulación.
Por Ida Lladó
Foto: Toni Dueñas
Edición 2007
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